
¿Qué son, pues, las religiones, sino el freno con el cual la tiranía del más fuerte quiso dominar al más debil? Convencido de esta idea, se atrevió a decir a quien pretendía dominar que un Dios forjaba las cadenas cuya crueldad lo rodeaba; y el pobre, embrutecido por la miseria, creyó indistintivamente todo en cuando quiso el otro. Las religiones nacidas de este engaño, ¿pueden merecer algún respeto? ¿Hay una sola, Teresa, que no lleve en emblema de la impostura y de la estupides? ¿Qué veo en todas? Misterios que hacen temblar a la razón, dogmas que insultan a la Naturaleza y ceremonias grotescas que inspiran irrisión y fastidio. Pero si entre todas hay una que merece más particularmente nuestro desprecio y odio, Teresa, ¿no es esa ley bárbara de la religión en la cuál hemos nacido?
(Discurso de el Conde Bressac a Teresa, LIBRO : Justine, POR: El Marques De Sade)
(Fotográfia de Gottfried Helnwein, http://www.helnwein.com)

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